Sánchez Miguel, E. (2010). Cómo nos convertimos en buenos lectores: las competencias necesarias para la comprensión y su desarrollo. En La lectura en el aula. Barcelona: Graó. (67- 86).
Autora: Javiera Shokiche
¿Qué dice el texto?
En este capítulo Sánchez Miguel se propone entender las competencias implicadas en la comprensión de textos, entendiendo que “para llegar a ser un buen lector se requiere reunir un conjunto de habilidades y competencias diferentes que [...] cuesta muchos años fraguar” (2010, p. 68). Entre estas competencias el autor destaca cinco esenciales las cuales son: un cuerpo de conocimientos que posibilite hacer inferencias, la habilidad para reconocer palabras con precisión y rapidez, la competencia retórica para lograr identificar e interpretar recursos textuales, las habilidades metacognitivas para regularse durante la lectura, y una memoria de trabajo que permita la myor cantidad de procesos y la retención de ideas.
Posteriormente el autor realiza un recorrido sobre lo que significa constituirse como un lector experto. En cuanto a las habilidades, señala que éstas pueden desarrollarse durante toda la vida, pero se cuestiona el lento madurar de las competencias y el impacto que eso tiene sobre la comprensión, lo cual se traduce en que “cuando los lectores tienen un grado de habilidad elevado, las diferencias entre unos lectores y otros en cualquier competencia, se traducen en diferencias sobre la comprensión” (2010, p. 72). Por esta razón el reto para los docentes es ser un elemento clave para la adquisición de estas habilidades.
Luego de un ejemplo donde se retrata al lector ideal y el camino para ser experto, poniendo en juego las cinco habilidades señaladas en un principio, Sanchez Miguel identifica al lector retórico como aquel que es ideal pero no maneja el tema del que se habla, por lo que su lectura implicaría una mayor dificultad al tener una representación con menos conocimientos previos; seguido por el lector especializado quien sabe mucho del tema, pero no de conocimientos retóricos, por lo que su representación será poco ordenada y organizada, ya que todo le parecerá importante; finalmente aparece el interlocutor real quien no maneja el contenido, por lo que su integración será escasa y poco organizada. Exponiendo estos tres tipos de lector, Sánchez Miguel busca demostrar que algunas habilidades pueden compensar el poco desarrollo o carencia de otras, y en conclusión, cuestiona el hecho de que a los alumnos se les pida que lean para aprender, aun cuando no tienen todas las competencias necesarias.
El texto cierra comparando el aprendizaje de la lectura con el aprendizaje de otras competencias, y afirmando que “llegar a dominar una competencia compleja requiere habitualmente mucho tiempo, apoyo cognitivo y emocional, y un compromiso sostenido con la tarea” (2010, p. 85).
¿Qué me dice el texto?
Lo expuesto por Sánchez Miguel me resulta interesante, ya que en primera instancia me llamó la atención la esquematización que el autor realiza de las competencias y habilidades necesarias para llegar a ser lectores expertos. En mi opinión, son congruentes con el proceso de lectura y evidentes al momento de imaginarlas en un contexto de clase donde se debe evaluar en qué nivel se encuentran los estudiantes. En segunda instancia, me pareció considerable la problematización que realiza sobre el significado y el hecho de ser buenos lectores, y la labor que tenemos tanto los docentes como la sociedad, afirmando que “estamos creando alegremente [...] una generación de analfabetos” (2010, p. 78). En este punto le otorga importancia a los datos con los que contamos, como los informes PISA que permiten ver hasta dónde se ha llegado con la educación obligatoria.
¿Qué le digo yo al texto?
El texto me sirvió ya que al establecer ciertas distinciones entre lectores, se me hizo más fácil identificar las competencias y habilidades que no conocía anteriormente, además de la utilización de un ejemplo que facilita aún más el aterrizaje y andamiaje de los conceptos con un hecho en específico. Además de problematizar nuestra labor como docentes y miembros de la sociedad, como fue mencionado anteriormente en cuanto a la medición de logros con elementos estandarizados, se me hace más entendible la utilización de estos instrumentos, en particular el trabajo de PISA, que era desconocido para mí, y que gracias al texto puede conocer y contextualizar.
En conclusión, lo que más pude rescatar de lo expuesto por Sánchez Miguel es que la ayuda de los profesores es un elemento fundamental para la adquisición de las competencias, además de que la obtención de cada una de estas implica una cantidad considerable de tiempo, y que “las diferencias en el grado de adquisición de cada una de las competencias tienen efectos sobre la comprensión a lo largo de [...] toda la escolarización obligatoria” (2010, p. 86), lo cual me entrega un enfoque que implica mucha más consideración sobre el proceso de lectura de los estudiantes. Así, mientras algunos se encuentran en ventaja sobre otros, siempre existirán quienes estén en desventaja, y como profesores debemos lograr compatibilizar y sopesar estas diferencias al momento de llevar a cabo un proceso de enseñanza - aprendizaje.
Me parece que la ficha está muy completa y me gustó especialmente el énfasis en la labor docente. El hecho de cambiar la perspectiva del modo en el que nos aproximamos a la lectura y la enseñamos a nuestros estudiantes me parece fundamental a la hora de intentar potenciar la formación de lectores expertos. Asimismo, me resulta de gran utilidad tener en consideración que la adquisición de la competencia lectora requiere no solo de tiempo y de ayuda cognitiva de parte del profesor, sino también de un trabajo emocional y la construcción de un compromiso en relación a tan desafiante tarea.
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