Morera, M. & Vilardel, C. (2005). Mensajes orales. Hablar en clase. Cómo trabajar la lengua oral en el centro escolar (pp.119-128). Barcelona: Graó.
Autora: Amanda Insunza
¿Qué dice el texto?
El presente texto se trata de una propuesta para una situación didáctica concreta de oralidad. Así, entrega una secuencia con fundamento teórico, objetivos, contenidos, desarrollo, temporización, agrupamientos y evaluación. Asimismo, explicita elementos a tener en consideración y entrega algunas conclusiones. Sin embargo, la secuencia didáctica presentada, además de constituir un ejemplo claro y completo, busca “[...] ser una respuesta a una realidad concreta de aula [...] y, al mismo tiempo, poder constituirse ella misma -junto con otras- en base de reflexión para elaborar orientaciones generalizables y aplicables a más casos concretos” (Morera, M. & Vilardel, C., 2005, p. 128).
¿Qué me dice el texto?
El texto me resultó especialmente interesante, pues se trata de un ejemplo concreto de secuencia didáctica con todas sus partes. Como tal, permite pensar en cómo realizar otras secuencias didácticas en el marco de la oralidad y partir, especialmente, “[...] del análisis de modelos valorados socialmente por los estudiantes y, después, desarrollar una serie de actividades unificadas alrededor de un proyecto que hagan posible el esfuerzo continuado necesario para conseguir el objetivo marcado” (Morera, M. & Vilardel, C., 2005, p. 128). Al tratar un ejemplo concreto, entonces, no se queda tan solo en la teoría y entrega un insumo que es posible replicar en casos concretos, explicitando los pasos y elementos que es necesario considerar.
¿Qué le digo yo al texto?
Personalmente, previo a leer este texto y tratar el eje de oralidad en clases, no sabía cómo era posible llevar la oralidad al aula de forma efectiva, transferible y significativa para los estudiantes. Por ello, contar con un ejemplo tan claro y detallado de cómo es posible llevarlo a cabo, me resulta tranquilizador e inspirador para el futuro trabajo en clases que deberemos realizar. Así, me hizo mucho sentido que no exista una forma universal de realizar la enseñanza-aprendizaje de la lengua oral en el aula y que más bien haya “[...] que adaptarla a situaciones didácticas concretas [...]” (Morera, M. & Vilardel, C., 2005, p. 119).
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